Antaño el invierno presagiaba un dÃa aciago para la colonia. Esta era esquilmada tras el paso de la estampida. En nuestro trayecto para hacer acopio de alimento cruzábamos a lo ancho el puente romano, era allà donde cientos de humanos masacraban a mi especie. Nosotras corrÃamos para sobrevivir, ellos por placer. Pero hemos sabido adaptarnos: cuando sentimos el terremoto, nos alineamos a lo largo del puente, hemos pasado de vÃctimas a espectadores.
He nacido para ser reina. Necesito crear mi colonia lejos de aquÃ. Me quedo quieta en medio de la calzada, espero a la zapatilla que acabará con mi vida o será el transporte hacia mi destino. Mi suerte depende del tipo de suela, a más surcos mis posibilidades aumentan, pues es ahà donde debo aferrarme para no ser aplastada. Es la hora, tenso mis músculos. La deportiva nubla ya el cielo, es una Nike Pegasus número 44.