Cuento los días para ponérmelas para correr la Salmantina. Mientras tanto, en mis entrenamientos, voy pensando en mis cosas, que no son pocas, y me sirve para ordenar mi vida. Tengo mucho por delante, camino por andar, y por supuesto que correr, porque es algo que nunca dejaré de hacer, no solo aquí en mi tierra charra, allá donde me lleve el destino. Las zapatillas ya están algo gastadas pero es como ponerse las botas: reboso de entusiasmo y ganas de vivir.