Llevaba meses, años, sin correr. Sin correr por placer. HabÃa sido un tiempo infinito. ParecÃa casi media vida desde la última vez que habÃa sonreÃdo asÃ.. HabÃa sido una época oscura, fea, triste.
Pero ahora estaba fuera, ahora le daba el aire en la cara y le sonreÃan los labios. Y le dolÃan las piernas y era por fin un dolor feliz. Y estaba agotada, y era por fin un cansancio feliz. Y le faltaba el aire. Y eso por fin le hacÃa sentirse viva.
HacÃa meses, años que no se habÃa sentido tan viva.
Pero ahora cruzaba la ciudad que la habÃa vuelto a ver nacer, sonreÃa a la universidad en la que verÃa graduarse a su hija mayor, acariciaba el Tormes con los ojos, el dorado de los chopos combinando perfectamente con su pañuelo rosa.
Ahora era una mujer sana. Libre. Feliz. Viva.