27 DE DICIEMBRE DE 2026

Llevaba meses, años, sin correr. Sin correr por placer. Había sido un tiempo infinito. Parecía casi media vida desde la última vez que había sonreído así.. Había sido una época oscura, fea, triste.
Pero ahora estaba fuera, ahora le daba el aire en la cara y le sonreían los labios. Y le dolían las piernas y era por fin un dolor feliz. Y estaba agotada, y era por fin un cansancio feliz. Y le faltaba el aire. Y eso por fin le hacía sentirse viva.
Hacía meses, años que no se había sentido tan viva.
Pero ahora cruzaba la ciudad que la había vuelto a ver nacer, sonreía a la universidad en la que vería graduarse a su hija mayor, acariciaba el Tormes con los ojos, el dorado de los chopos combinando perfectamente con su pañuelo rosa.
Ahora era una mujer sana. Libre. Feliz. Viva.