Faltaban pocos minutos para la salida de la San Silvestre Salmantina. El termómetro marcaba temperatura negativa, pero me sentÃa inmune al frÃo. Apuré esos últimos minutos hablando con Laura, no controlando mi locuacidad. Estuve a punto de confesarle lo que sentÃa por ella, pues llevaba enamorado de Laura desde hacÃa 10 años, cuando compartimos clase en la facultad. Pero nunca tuve valor de decirle nada, a pesar de tantas horas compartidas en Salas Bajas.
Notaba mi corazón como si fuera a salirse del pecho, y cada vez que miraba a Laura estaba más nervioso. Salà muy acelerado en cuanto oà el disparo de salida, cegado buscando la meta en San Antonio, aunque faltaban más de 9 kilómetros. Seguà a un ritmo que me asustaba, y en el Puente Romano miré hacia atrás, buscando a Laura. ¿SerÃa Laura mi aliciente para bajar al fin de 36 minutos en 10 kilómetros?