Después de haber entrenado durante todo el año, un golpe fuerte de los que da la vida cuando menos lo esperas deja a mi amigo rendido, sin ánimo, sin espÃritu de competir en la salmantina. La fortaleza de su cabeza es la que siempre ha dado fuerza a sus piernas en las pruebas deportivas. ¿Y, ahora, con el dorsal puesto, con el revés de desamor que ha recibido, qué?
Comienza la carrera. Repite: Por ti. Sus zancadas son rápidas y largas.
Le embarga el desánimo. Pronuncia: Por ti. Aligera su carrera y en cada paso parece que vuela.
Los pensamientos lo agobian. Manifiesta: Por ti. Suelta sudor y lágrimas.
La aflicción se instala con sus reflexiones. Grita: Por ti.
Ve la meta y nadie a su lado. Se siente perdido en los laberintos que crean sus zozobras.
Levanta los brazos. Su victoria son los abrazos de su amada.