Subo la persiana y los cristales están empañados, hace frÃo, -2 grados dice el termómetro de la farmacia que tengo enfrente. Me asomo y respiro el aire fresco de la mañana. Miro al cielo y parece que hoy va ser un dÃa soleado para que puedas verme. Te prometà hace mucho, en una cena de navidad cuando brindábamos por un año más, o por un año menos, que un dÃa correrÃa a tu lado. A veces las promesas no se cumplen, o no cuando se deberÃa. Hoy correré solo; por ti, por mà y por nosotros. Sentiré cada metro como el primero, o como si fuera el último, sentiré cada aliento, cada surco en el asfalto, cada gota de sudor, como si fuera tú. Hoy yo corro por ti y cada persona que me acompaña en este pelotón correrá también por alguien. Hoy corremos todos.