Estaba emocionada. Ãlvaro le habÃa pedido una cita. Le gustaba desde el primer dÃa de clase, cuando el pasado mes de octubre se habÃa sentado a su lado en la facultad. HabÃan compartido un par de cafés con su grupo de amigos y alguna charla informal en los intercambios. Pero hoy por fin le habÃa propuesto una cita. Una cita inusual y que no se habÃa imaginado. Quedamos en la San Silvestre. Perfecto pensó. Que mejor comienzo…