27 DE DICIEMBRE DE 2026

Un ligero temblor delataba su nerviosismo. Era su primera vez, y no estaba seguro de si sabría hacerlo.
Se tumbó. Trató de relajar los músculos. Giró el cuello y estiró brazos y piernas.
Abrió los ojos y se vio rodeado de gente, riendo, jaleándolo. Aquello era nuevo para él. En su interior comenzó a crecer un sentimiento de fraternidad. Aún no sabía qué hacer, pero las señas eran claras: ¡Corre! ¡Corre!
Y corrió. Corrió como nunca, sin miedo, sin mirar atrás a cada instante. Sonreía, y al acelerar sentía crecer su ilusión, su confianza, sus ganas de vivir.
Por fin se sentía parte de un grupo, apreciado y respetado. Disfrutó el momento.
Finalmente, se quitó las gafas de realidad virtual. Estaba decidido: lo primero que haría al salir de la cárcel sería inscribirse en aquella carrera popular.