Prioridades de navidad
La navidad se llevó el presupuesto y no nos alcanzó para las zapatillas deportivas. Cada corredor que cruzara por las calles me recordaba la alegre fiesta de fin de año. Yo, el año pasado, habÃa jurado correr la San Silvestre, pero no habÃa reservado los ahorros para comprarme las zapatillas. Recorrà las casas de mi familia para que me prestaran un par. Unas eran muy grandes, otras muy pequeñas, hasta que encontré unas de mi número, pero estaban lisas y aunque eran cómodas, estaban desgastadas. El año pasado, subiendo por la cuesta de Ramón y Cajal, donde están los adoquines, resbalé y al caer vi cómo algunas corredoras me adelantaban. Cruce la meta lamentando esta suerte y prometiéndome que, antes de que termine este año, correré La Salmantina con zapatillas nuevas, asà el resto de la navidad esté triste.