Viendo las noticias en la televisión, pretendÃa estar tranquila, pero se sentÃa como un tren de alta velocidad a punto de descarrilarse. Tras su divorcio los dÃas no habÃan resultado fáciles. Se levantó y caminó hasta el baño. Miró su rostro reflejado en el espejo y se sintió bella por vez primera. El traje de atletismo con colores estridentes lo tenÃa listo desde la primera hora de la mañana. Colgaba de un gancho en la puerta de lo que antes fue su escritorio. Deseaba dormir. Mañana serÃa el gran dÃa. Retiró la colcha. Recordó a sus padres y las fantasÃas escolares. Imágenes mezcladas en el último fogonazo de lucidez. La noche fue compacta y ningún sonido la interrumpió. En el despertador la hora era exacta. Ya vestida salió de casa. Al cruzar la calle vio que, en su restaurante favorito, su ex marido desayunaba mientras leÃa un libro japonés.