27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuando desperté en el hospital después del infarto, mi obsesión era salir de allí. No quería convertirme en un enfermo postrado en una cama. Lo primero que hice fue preguntar a los médicos que tenía que hacer para volver a mi vida normal, y en cuanto salí de la clínica me apliqué a ello con todas mis fuerzas.
Ha sido un año duro, de recuperación, de aprendizaje, en el que he recibido el cariño y apoyo de mi familia y de mis amigos. Y hoy por fin estoy aquí, calzándome mis viejas zapatillas de correr, ilusionado como un niño en el día de Navidad, y cumpliendo la promesa que me hice el día que me dio el infarto: correr una vez más la San Silvestre de Salamanca; esta será la XXXIII San Sil que corra, y si las fuerzas me acompañan, no será la última, compañeros.