27 DE DICIEMBRE DE 2026

Lluviosa se presentaba la jornada, pero las ganas de Mario y su hija por participar en la San Silvestre, no aminoraron sus pasos al comenzar su andadura cerca de la plaza Mayor de la vetusta Salamanca, que los conduciría al encuentro con el resto de los corredores. Él sería el guía de aquella intrépida joven de corazón atlético y futuro prometedor, cuyos augurios, a pesar de la climatologia adversa, pronosticaban una magnífica carrera.