27 DE DICIEMBRE DE 2026

El año pasado entré con el control cerrado detrás de uno que iba de dinosaurio, bueno, ya no quedaba nadie y me fui con él de copas.
Empecé a entrenar en Enero, abandoné los malos hábitos y para abril ya llegaba hasta la avenida Villamayor con un buen trote. Allí me sentaba en una terracita a descansar hasta que un día sacaron jeta para otro. Primero tapa, luego media y después ración entera y me habitué.
Engordé y en Mayo llegaba malamente a Ramón y Cajal, encontré un sitio muy majo, el ánade creo, un día churros, otro tortilla.
En Junio, al otro lado del río, pasando el puente romano, unas alubias viudas como para casarse de nuevo.
En verano descansé.
En Septiembre aparcaba en el paseo de San Antonio y tomaba dos kebab, tengo el coche lleno de migas.
Otro año será, hoy uno de Octubre devuelvo el dorsal.