El año pasado entré con el control cerrado detrás de uno que iba de dinosaurio, bueno, ya no quedaba nadie y me fui con él de copas.
Empecé a entrenar en Enero, abandoné los malos hábitos y para abril ya llegaba hasta la avenida Villamayor con un buen trote. Allà me sentaba en una terracita a descansar hasta que un dÃa sacaron jeta para otro. Primero tapa, luego media y después ración entera y me habitué.
Engordé y en Mayo llegaba malamente a Ramón y Cajal, encontré un sitio muy majo, el ánade creo, un dÃa churros, otro tortilla.
En Junio, al otro lado del rÃo, pasando el puente romano, unas alubias viudas como para casarse de nuevo.
En verano descansé.
En Septiembre aparcaba en el paseo de San Antonio y tomaba dos kebab, tengo el coche lleno de migas.
Otro año será, hoy uno de Octubre devuelvo el dorsal.