Las palmas que se agitan y los vítores presagian el inicio. Sus pasos acompasados sobre el asfalto lo impulsan. No está solo comparte su ánimo, energía y pasión por la disciplina. No le sorprende ver a Pikachu a su diestra, voltea y Morticia Addams le sonríe. ¡Oh! Le adelanta un león hispano, no es de extrañar, somos muchos, sin diferencias de sexo o edad, con el mismo espíritu y un propósito común.
Vencidos varios kilómetros, se enmascaran ya el sudor y el agua en el rostro. Las manecillas del reloj advierten que se acerca el premio al esfuerzo y la motivación. Como muchos antes, ¡Él lo puede lograr!
Desde su espacio, entorna los ojos, se inclina, siente acelerarse su ritmo cardíaco y se sostiene con fuerza del reposabrazos de su silla. Levanta la mirada y, por fin, allí está San Silvestre Salmantina. LA META.