27 DE DICIEMBRE DE 2026

Todo preparado para el gran día. Salamanca se viste de fiesta, pero también con ropa deportiva. Se respira el inigualable aroma de la felicidad. Este adquiere su punto álgido entre un numeroso grupo de corredores que muestran en sus rostros señales de felicidad, aunque también de nerviosismo. En breve, va a empezar la San Silvestre. Todos los participantes esperan ansiosos el pistoletazo de salida para empezar a deslizar sus cuerpos por el asfalto de esta grandiosa ciudad. Yo, mientras tanto, lamentando enormemente el no poder correr con ellos, lleno mi bol de palomitas, y me preparo para disfrutar del acontecimiento tan especial que celebran en mi nombre. Lo hago desde mi hogar, este en el que resido desde el año 335.