27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se topó con la SanSil de regreso a casa, tras una jornada laboral maratoniana en el Clínico, y la respiración entrecortada de alguno de los participantes puso en alerta todos sus sentidos. Instintivamente, y sobreponiéndose al cansancio, escudriñó entre los corredores tratando de identificar al protagonista de las aspiraciones pausadas y de los suspiros frecuentes que había apreciado sutilmente; pero resultó tan inútil como buscar una aguja en un pajar… y como el grupo seguía su marcha, para sorpresa del público presente, saltó la cinta y echó a correr desesperado persiguiendo una corazonada. Y corrió, y sus piernas y pulmones se quejaron, y el flato se hizo insoportable, y entonces lo encontró: descoordinado, la piel grisácea y la mirada vacía… «Tranquilo», le susurró mientras llamaba al 112: «Hoy no vas a terminar la prueba pero te prometo que tendrás un bonito final que contar a tus nietos».