Lo siento, pero no podrá volver a caminar. Faltando un kilómetro para meta recordó aquellas lapidarias palabras del doctor. Cuatro años atrás, su existencia no se basaba más allá de estar postrado en una cama viendo como se le iba la vida.
Extenuado por el esfuerzo, se dio fuerzas para terminar los últimos metros de la San Silvestre Salmantina, animado por el público que le jaleaba. Atrás quedaba el lento y milagroso proceso de recuperación de aquel maldito accidente laboral.
El corazón le palpitaba a un ritmo acelerado al pasar por meta, desbordado por la emoción. Nunca habÃa corrido una carrera popular en su vida de antes como él decÃa. Porque la nueva, comenzó un dÃa al ver en los informativos imágenes de la San Silvestre Salmantina; retándose a correr esa carrera. Y allà se encontraba, roto en llanto, porque no solo volvió a caminar si no que logró correr.