Pun pun, pun pun… escucho mi corazón, siento mi pulso. Clavo mis ojos en el dorsal de enfrente. Acelero el ritmo y mis piernas obedecen como esos caballos que mueren reventados. El público jalea, huelen la sangre.
¡Pun pun, pun pun…! Lo tengo a tiro. Dudo: justo, muy justo. Hago de tripas corazón y meto otra marcha.
¡PUN PUN, PUN PUN…! Mi boca recuerda la tobera de un reactor. Es una locura maravillosa. Se gira, su gesto descompuesto. En mis ojos ha visto un brillo depredador, el ocaso de su derrota. También él bracea, desesperado.
¡¡PUN PUN, PUN PUN…‼ ¡Vamos, un último esfuerzo!
Los chips confirman que cruzamos la línea de meta a la vez.
Entre los últimos y fuera de control. Pero qué lucha, señores, ¡qué lucha!