—Doña, un agua, que el calor me viene persiguiendo.
—Uff, mijo, ya pasó por aquà y las vació toditas.
—¡Qué problema con ese calor!
—Ni me lo recuerdes, mi Julia se retiró el año pasado por él.
—¡Cómo as�
—SÃ, la perjudicó.
—No le conocÃa esos alcances a ese bandido.
—FÃjese, la hizo salir ya casi llegando.
—¡Llegando ya casi?
—Para que vea usted.
—No, ese me las paga: primero su sobrina y luego me deja sin agua. Solo le falta ganar la carrera.
—Tranquilo, mijo, allá en Salamanca, en la San Silvestre, cuando este más bajito te lo alcanzas.