Adrenalina, éxtasis y euforia, cual cargado y conglomerado cóctel de intensas emociones recorrÃan mis venas. Los bramidos y vocerÃos de la multitud exaltaban mis sentidos. En ese instante, solo tenÃa que centrarme en un objetivo: el correr como si no existiera un mañana.
Seis meses atrás, mis analÃticas de sangre comenzaron a reflejar altos niveles de colesterol. Desde entonces, mi mujer Matilde, ha insistido en que lleve una vida mas activa, animándome a levantarme del sofa y a hacer ejercicio. Empecé a hacer footing mañanero, y animado por un vecino, que era atleta, me impulsé a participar en la mÃtica San Silvestre Salmantina. Mi esposa me hizo prometerle que entrenarÃa duro para ello y la completarÃa.
Asà que aquà estoy, a paso firme, sin pausa pero sin prisa, corriendo; no para alejarme, no para huir, si no para acercarme. Acercarme a una vida sana, a una versión mejorada de mÃ.