Nació corriendo. En un taxi que volaba a la maternidad. Corrió para que no le pegaran en el colegio. Corrió para que su madre no tuviese que huir. Corrió delante de los grises. Corrió, sin mirar atrás, hacia la emigración. Corrió para atrapar a su hija. Para coger trenes. Para llegar a ser jefe de su departamento. Corrió en los sanfermines. Corrió mucho para que no le alcanzase un cáncer.
Y ahora que parecÃa que iba a parar, le han colocado un dorsal de la san silvestre salmantina y unas zapatillas fluorescentes. A correr, de nuevo. Cuando llegue a la meta , que levante los brazos, le grita el nieto.