Querida yo,
Te escribo porque acabas de cruzar la lÃnea de meta de tu primera San Silvestre Salmantina y nunca quiero que olvides este sentimiento.
Estoy escribiendo porque incluso los mejores recuerdos se desvanecen. Asumiste un desafÃo y lo conquistaste. Encontraste la voluntad de correr a horas extrañas de la mañana, en aguaceros torrenciales y temperaturas heladas. Te volviste más disciplinada y dedicada que nunca.
Quiero que recuerdes a los amigos que corrieron a tu lado y te levantaron cuando más lo necesitabas, los espectadores que te animaron, los entrenadores que otorgaron su sabidurÃa e hicieron de tu éxito su prioridad, y los seres queridos que entendieron la importancia de este objetivo, ya que ayudaron a hacer posible este sentimiento.
Dentro de unos años, posiblemente no recuerdes tu número de dorsal, tu clasificación, o incluso tu hora de finalización, pero nada de eso importará.
Quiero que recuerdes este sentimiento.