Llega la San Silvestre Salmantina como cada año pero esta es especial, en esta participo yo.
Salamanca, ciudad de las calles de oro, misteriosa a primera hora de la mañana, entrañable para los nacidos en ella e imborrable para los cientos de estudiantes que fueron acogidos en sus largos, anchos y empinados brazos.
Más de once años viendo como corren otros, se preparan tiempo antes, sintiendo sus nervios e inquietudes ante el comienzo de un camino de diez kilómetros y la satisfacción personal de llegar a la meta…eso, eso es lo que quiero vivir yo.
Basta ya de complejos, basta ya de sentimientos de inferioridad, todo el que corre es un héroe de superación y yo, yo quiero ser una heroína.