-Y no soy una niña; mas quisiera hacerlo.
Cuando salgo de ella, pasa mucho tiempo que me encuentro mal, estoy muy ansiosa, me hago mucho daño.
En contadas veces, algunas personas me inflan de gozo, aunque ocurre poco, y lo mismo dura.
Me voy a flotar. Hiervo y me fascina.
Estoy muy sensible, voy ya tan gastada…me duelo, molida. Un mínimo gesto, hoy vuelvo a sangrar.
¿Suena esto enfermizo?
(..)
En el agua, muy caliente, me refugio.
Hago «plaf», me disocio; voy en paralelo, gozo del ensueño, y desaparezco, así todo pase.
No lo soluciono. Soy algo cobarde.
(…)
Escuchemos al que anhela buen viaje hacia Cancún.
No sé bien qué dirá Freud, rebusqué por propia cuenta: Mi deseo sobrepasa al vivir en la bañera.
Imposible, no hallo el modo. Amo el vientre de mi madre.