– Cerró la puerta de golpe y la escuché sollozar en el pasillo, si hubiese ocurrido el año pasado habrÃa corrido a consolarla, pero en ese momento no sentà nada, pura apatÃa, lo que provocó que me diese asco a mà mismo. Ella sólo me habÃa propuesto volver a participar en una carrera popular, la San Silvestre Salmantina, evento en el que nos habÃamos conocido hacÃa ya 3 años. ¿Sabes cuál fue mi respuesta? Que no pensaba volver a correr.
– ¿Has probado a volver a correr?
…
Llegó la Navidad y con el calor familiar comencé a reÃrme más, y a verla reÃr de nuevo también a ella. El 31, calentando los minutos antes de salir, me fijé en la felicidad que nos inundaba a todos los participantes por echar a correr, y en cuanto sonó el “¡Uno!†del público, mis pies soltaron al fin sus cadenas, y sonreÃ.