27 DE DICIEMBRE DE 2026

Allí partía todo. Su respiración se hacía cada vez más profunda, exhalaba con suavidad. Observaba el cielo, sus nubes y detallaba el paisaje que le esperaba. Se concentraba en ajustar las trenzas de sus zapatillas, estirar sus músculos, detallar a sus compañeros. De pronto inició todo. La mente se concentraba en cada paso, escuchaba sus propios pasos, sentía el latir de su corazón. Adentrándose cada vez más en el paisaje que cambiaba rápidamente, el sudor de su frente comenzaba a recorrer su mejilla hasta llegar a su boca. Con el viento rosando su cuerpo, se olvidaba y a la vez recordaba todo, el silencio interior haciéndose más profundo, en instantes sagrados; sintiéndose parte de la naturaleza y con el poder de recorrerla. En esos momentos, atravesaba el mundo, sin pausas, con esa constante sensación de avanzar…se sentía realmente vivo…