27 DE DICIEMBRE DE 2026

Había oído hablar de él. Joven, estudiante, de buena familia. Coincidimos el sábado y me saludó muy educado cuando nos cruzamos. Era más atractivo en persona que en las fotos, pero la experiencia acabó siendo de lo más desagradable.
El chico empezó bien, pero yo, que siempre he sido muy observadora e intento prestar máxima atención a los detalles, noté que algo no cuadraba en cuanto subió la intensidad. Le advertí un par de veces, aunque hay algunos que parece que no entienden las señales. Finalmente, tuve que pedirle que parara. No me hizo caso y continuó. Tuvieron que venir unos compañeros que, por suerte, consiguieron frenarle.
Lo llevaron a un apartado, donde estuvo despotricando un par de minutos y llamándome de todo. Después de eso, reanudó su marcha, ya sin opciones, para completar los kilómetros finales de la prueba.