27 DE DICIEMBRE DE 2026

Mi padre me decía: “San Silvestre, despídete d’este”. Tardo como soy, tardé tiempo en enterarme del significado del refrán, que repetía, indefectiblemente, cada 31 de diciembre, año tras año, hasta donde alcanza mi memoria. Otra característica propia, era mi tardanza en hacer las cosas o en llegar a tiempo. Y mi padre me decía: “el que no corre, vuela”. Y aquel refrán me animó a correr. Desde mis siete años, corriendo a todas partes. Al colegio, al instituto, a la universidad, a la mili, al altar, al trabajo, a todos lados… También a la San Silvestre. Hasta hoy. Tengo que decir lo de mi padre… San Silvestre, despídete de éste. Éste que soy yo, que ya no extiende las piernas más de lo que dan de sí las sábanas.