Mi padre me decÃa: “San Silvestre, despÃdete d’esteâ€. Tardo como soy, tardé tiempo en enterarme del significado del refrán, que repetÃa, indefectiblemente, cada 31 de diciembre, año tras año, hasta donde alcanza mi memoria. Otra caracterÃstica propia, era mi tardanza en hacer las cosas o en llegar a tiempo. Y mi padre me decÃa: “el que no corre, vuelaâ€. Y aquel refrán me animó a correr. Desde mis siete años, corriendo a todas partes. Al colegio, al instituto, a la universidad, a la mili, al altar, al trabajo, a todos lados… También a la San Silvestre. Hasta hoy. Tengo que decir lo de mi padre… San Silvestre, despÃdete de éste. Éste que soy yo, que ya no extiende las piernas más de lo que dan de sà las sábanas.