27 DE DICIEMBRE DE 2026

Miraba correr el río y, en rigor, no es que corra; las aguas que vienen detrás empujan a las de adelante en tumultuoso apuro por llegar, sin considerar poder regresar. Me produjo cierta analogía con aquella Maratón que corrí para probarme a mí mismo si era capaz de lanzarme a una distancia como esa. Entrenando duro por un sendero agreste, conocí a otro corredor de tez oscura, evidentemente de origen afro. Costó mucho entendernos; más por señas y gestos que por magisterio, logramos algún diálogo. Su objetivo era completar la carrera, para volver a su pueblo con el orgullo de ostentar ante su gente haber participado. Sólo eso representaba alcanzar el éxito. Y tenía razón. No se trata sólo de vencer. Durante la competición, lo perdí entre la multitud que como las aguas del río buscaba la meta en tumultuoso apuro. Pero aquel joven sí soñaba regresar…