27 DE DICIEMBRE DE 2026

El aire corta.
La ciudad late.
Corro.
No sé si avanzo o si el suelo me empuja.
A mi lado, un desconocido respira como yo:
con cansancio, con vida.
El asfalto arde bajo la lluvia fina.
Cada paso recuerda algo que fui.
Un niño, una duda, una promesa que no cumplí.
Las piernas pesan, pero no quiero parar.
Ya no corro por llegar,
corro por no irme.
La meta se acerca.
No hay público, sólo viento.
Cruzo.
Y entonces todo se detiene.
No hay ruido, no hay gloria.
Solo el corazón golpeando despacio,
como si dijera:
estás aquí, todavía.