Es el último domingo del año y agradece a Dios por su cuerpo ahora sano. Observa, frente al espejo, las cicatrices. Ya dejó de verse como un monstruo. CreÃa que, de faltarle un pecho, ya no podrÃa –no querrÃa– vivir. Pero vive. Y con ganas. Los médicos aseguran que la recuperación será buena. Indican que empiece, de a poco, a realizar ejercicios. Que tenga paciencia, que escuche al cuerpo. Que trabaje en su fortalecimiento cada dÃa, todos los dÃas. Y que no olvide su meta: el proyecto, el propósito. Hoy es el primer dÃa del plan que ha trazado. Se viste con el equipo naranja, se ata los cordones de las zapatillas. Sale. Camina con cierta dificultad pero no se detiene. Completa, con esfuerzo, la vuelta a la manzana. Hoy será sólo una. Mañana, quizás dos. Y el último domingo del próximo año será, de nuevo, la San Silvestre Salmantina.