27 DE DICIEMBRE DE 2026

Siempre disfruté de los ejercicios mentales. No me refiero a ecuaciones o sumas de quebrados, mis esfuerzos son de otra naturaleza.
Algunos opinan que soy perezoso y hasta cobarde. Lo cierto es que jamás obtuve provecho de mi imaginación. Mi conciencia puede atestiguarlo: aunque no cejo de participar, todavía no he ganado la San Silvestre Salmantina.
A diario entreno ocho horas desde el sofá o la cama. Puedo correr una maratón o nadar kilómetros en aguas abiertas, bebiendo apenas algún sorbo de jugo. Mi sueño es batir un récord en las Olimpíadas.
La pena es prescindir de fotografías y reseñas. ¿Quién podría saber que mañana me espera una competencia televisiva de salto con garrocha? Mejor me acuesto temprano, necesito tener mis piernas ágiles y mi mente, como siempre, hambrienta de gloria.