Madre mÃa, esto es una pesadilla. Pero quién me mandarÃa apuntarme. ¿Por qué les habré hecho caso a estos? Por dios, ¡pero mira qué facha! Siete tÃos como castillos con barba, canas, medio calvos y… tutú. SÃ, como suena, un tutú rosa que dan ganas de abrazarnos. ¡Madre mÃa! SonrÃo pero nadie sabe el ratito que estoy pasando.
¡¡¡No, no, noooo!!!. El profe de EstadÃstica en esa acera. Que no me vea, que no me… ¡¡¡Hasta luego!!! Qué tÃo, educado y bueno también para las caras. No, si por algo es catedrático, claro.
La verguenza se me tiene que estar notando y eso que llevamos colorete en las mejillas. ¿En serio? ¡¡¿¿también llevamos colorete??!! Pufffff, ni en mis peores sueños.
¡¡¡¡¡¡RRRRIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNGGGGGGGGGGGG!!!!!
30 de diciembre. 11 de la mañana. Sonrisa de oreja a oreja. Posición horizontal, ojos abiertos y suspiro de alivio.
Pues sà que era una pesadilla, sÃ. Menos mal.