Izquierda. Derecha. Izquierda. Derecha. Noto el movimiento de cada músculo. El impacto de mis pies cuando golpean el suelo con rítmica cadencia. El calor que mi piel desprende en contacto con el aire fresco. Noto el sudor corriendo por mi espalda, por mi frente. Siento el aire salir con violencia de mi boca. El martilleo de la sangre en la sien y el corazón golpeando con fuerza en mi pecho. Los árboles pasan, uno detrás de otro, formas verdes y ocres en los que mis ojos, fijos en la pista, no llegan a detenerse. Oigo su respiración acelerada a mi lado. Miro de reojo hacia mi derecha. Veo su rostro congestionado por el esfuerzo y el ceño fruncido con determinación. “¿Estás bien?” Pregunto. “Sólo una vuelta más” Contesta con dificultad por falta de aliento. Y sonríe. Asiento y sonrío. Vuelvo a mirar de nuevo al frente. Izquierda. Derecha. Izquierda. Derecha…