27 DE DICIEMBRE DE 2026

Muñequeras. Comprobadas. Reloj. Comprobado. Dorsal. Pegado a la camiseta. Número 328. Estiramientos de la pierna derecha. Hechos. Estiramientos de la pierna izquierda. Hechos. Veinte sentadillas. Hech… ¡Ay! (…) Bueno, diez sentadillas. Hechas. A mi derecha un hombre con calcetines hasta la rodilla observa con interés mi rutina. Le clasifico inmediatamente como un posible rival. Tras la salida y los primeros quinientos metros, le considero ya el rival más fuerte. Me supera varias veces y, en el tercer kilómetro, toma la cabeza de la Salmantina. Me quedo algo retrasado, junto a un muchacho con tutú verde que alterna alegres saltitos con algún «plié». No le hago caso y sigo tras mi verdadero adversario. Le atrapo en el octavo kilómetro. Nos ponemos codo con codo. Nos vigilamos estrechamente pero, al levantar la vista hacia la meta, vemos, consternados, que ante nuestras narices, cruza con una atrevida «piruette»… ¡el joven del tutú verde!