27 DE DICIEMBRE DE 2026

Yo sabía que era la mejor y me daba mucha rabia tener que compartir mi habitación con ella. Llegadas a Salamanca, con un frío que pelaba, me aguanté de decirle cuatro cosas al entrenador, referentes a los alojamientos. Nada cambiaría los resultados y me diría lo de siempre: “lo mejor de una San Silvestre, es correrla. Lo demás es anecdótico”. El sábado a la noche, nos acostamos temprano. Apenas conciliado el sueño, oí su voz: ¿puedo dormir contigo? Estoy tan nerviosa… Claro, le dije, haciéndole sitio en la pequeña cama.
Faltan 3000 metros y si me esfuerzo quizá hasta le podría ganar. Pero el espectáculo de sus esbeltas piernas, su culito respingón y su minúscula cintura, agota mis últimas energías. Decididamente, prefiero que esta noche cuando seguramente venga a mi lecho, celebremos juntas nuestros triunfos. El suyo en la carrera, el mío en su carne. Lo demás, será anecdótico.