Corría.
Corría no para coger el autobús o el tren. Corría no para comprar el pan o la leche antes de que cerraran la tienda.
Simplemente corría.
Corría no para estilizar su figura de cara al verano. Corría no para dejar atrás, quisiera por un momento, los problemas y las preocupaciones.
Corría, eso es todo.
O quizá no. Tal vez lo hiciera por alguna de esas razones. O por todas ellas.
El caso es que corría.
Sí.
Y yo con él.