27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cada fin de año las luminarias bajan del cielo para correr de incógnito la San Silvestre de Salamanca. Júpiter celebra el ambiente festivo y una pizpireta Venus destaca el buen rollo que se respira. Es el running, tercia Mercurio. Yo, desde que salgo a correr por el zodiaco, me llevo mejor con las estrellas. Enrojecido por la contención de la risa, Marte le dice a Saturno que tenga cuidado no vaya a reventar el cinturón. El viejo se lo ajusta, resopla y reniega de los excesos navideños. Todos se ríen, excepto la Luna. Hace poco, les confiesa, apareció un bello cometa en una curva de mi órbita. Me preguntó si faltaba mucho para Capricornio y, sin más, esprintó hasta desvanecerse en la noche, llevándose consigo mi corazón. Una carcajada caldea la fría mañana salmantina. ¡Lo espanté yo, querida mía!, exclama el Sol. ¡Salió corriendo con la cola entre las piernas!