Respira. Siente el aire llenando tus pulmones, colmándote, extendiéndose como un engranaje perfecto. Siente como su recorrido a través de ti lo convierte en aire cálido a la salida.
No pienses. Es difÃcil, lo sé. Demasiados nervios. Hoy pensar duele. Te hace dudar. No te rindas a su influjo o te someterá. Siente. Nada más. Deja que se desvanezca todo a tu alrededor. Eres tú y la carrera. Nada más.
Siente los latidos de tu corazón bombeando una savia vigorosa que llega hasta los lÃmites de tu existencia. Escúchalos, no te permitas ignorarlos. Está preparado.
Abre los ojos. Acomódate a la luz del sol posándose sobre los edificios. Tómate tu tiempo. Dirige tu mirada hasta donde el cielo se confunde con la silueta de la ciudad. No hay lÃmites. Deja que tu alma se contagie de su serenidad. Emborráchate de ella, aunque sólo sea un instante. Lo vas a conseguir.