Prosperidad, Delicias, San Isidro, el Rollo y Canalejas. Puente Romano y en el horizonte, las catedrales. Nubes amenazantes, sol tÃmido y el Tormes sereno.
Repasa el recorrido, se coloca los auriculares, se enfoca hacia el infinito y mantiene un estricto silencio. Sigue un protocolo riguroso, que no va de amuletos. Examina de reojo a sus contrincantes y se persigna mirando al cielo.
Recuerda el sacrificio de FilÃpides, y al escuchar el estruendo emprende su martirio. Sigue su propio ritmo, lo disfruta. Nada lo distrae. Le arden las llagas de los pies raspando contra sus penas. Jamás sucumbe ante la adversidad, la constancia recorre sus venas.
Es uno entre tantos cuya meta no es la victoria, mas nunca detener la carrera. Sueñan con los vÃtores de Salamanca, juntos por la gloria y el honor de todo un pueblo.
¡Estos partisanos incansables se convertirán en nuestros próximos héroes!