Decidida como todas las mañanas de entreno, deseaba vestir mis pies desnudos para quemar tu asfalto. Decidida, porque un viejo amigo me alentó a recorrer tus vÃas en pleno diciembre. Decidida a correr tus emblemáticas calles, a deleitarme con tu Plaza Mayor, pasando por Veracruz y cruzar el Puente Romano al tiempo que me inmortalizaban con una instantánea vislumbrando atrás la Catedral. Decidida porque tu público entusiasta, te arrastra como una gran masa por el adoquinado hasta el final. Decidida, porque cruzar tu meta es comparable con un gran estado de éxtasis. Decidida estaba y decidida estoy. No podré hacerlo en tus tierras, “Salamanca bendita†como te calificaba el gran Farina. Correré desde la distancia, pero decidida a despedir este “annus horribilis†y decidida a recibir al año nuevo con unos abiertos y esperanzadores brazos.