Participar en la San Silvestre Salmantina, más que un reto, es un deseo de perpetuar la memoria de mi padre. Él me decÃa con orgullo ser de Salamanca y haber recorrido, en su infancia y adolescencia, todas esas calles por donde se realiza el recorrido de las distintas salidas.
Un dÃa, faltando varios meses para diciembre, mes en el que se realiza el evento, nos dijo emocionado: “Vayan preparando sus maletas, porque vamos a España a participar en la carrera más importante de mi vidaâ€
Llegado el mes de las fiestas decembrinas de 1986, nos encontrábamos en el frente de la catedral de Salamanca cumpliendo una promesa que él habÃa hecho antes de partir a Venezuela, treinta años atrás.
Y hoy, veinte años después, me encuentro de nuevo, pero sin mi querido padre, en Salamanca, dispuesto a hacerlo sentir orgulloso de su vástago.