27 DE DICIEMBRE DE 2026

En mi memoria todo surgió después de los latidos desacompasados de una madre. Luego surgieron los lloros, los suspiros, los biberones. En aquella cuna ocre imaginé mil piruetas de vida mientras mis dedos hacían los cinco lobitos al viento. Luego se confirmó lo de mis ojos sin vida… pero no claudiqué, y con la ayuda de mi madre, fui poniendo luces a mis pensamientos y palabras a los sonidos. Con los años, mis sensaciones sin luz no dibujaron sombras de lamentos. Y aquí estoy un año más con mi amigo Paco como fiel guía para correr la «san-sil» salmantina. Es un pasear corriendo sobre los recuerdos de superación; sobre nieblas y desesperanzas que trataron de cegarme. Corro sobre la salmantina cúpula musical de mis juegos, colegios y Universidad.
¿Cuesta de Oviedo? ¡Ánimo! Esta carrera es como la vida. ¡Siempre existe una razón por la que correrla hasta el final!