Corre, disfruta y abre bien los ojos. No dejes que nada de lo que sucede a tu alrededor se te escape.
Cuando tus pasos te lleven por la calle Zamora, descubrirás a Carmen Martín Gaite entre visillos, observando, discreta y curiosa, el ir y venir de la gente.
Al llegar a la Plaza Mayor, reconocerás la figura de don Gonzalo Torrente Ballester, sentado en el Café Novelty. Con su mirada profunda tras las gafas, contemplará, entre asombro e ironía, a la caterva en pantalón corto que cruza el ágora.
Cerca del puente romano, distinguirás a un abuelo envuelto en su capa, sosteniendo el bastón con una mano y apoyando la otra en el hombro de su lazarillo.
Y cuando alcances la universidad, reduce el paso y alza la vista: una lluvia de pajaritas de papel cae desde el balcón donde don Miguel de Unamuno lanza, aún, sus pensamientos al viento.