Un día un atleta llamado Silvestre, que era de Salamanca, se encontraba en una carrera muy importante.
Cuando la carrera empezó, él era el primero, pero se sentía de cada vez más débil, por eso terminó perdiendo la carrera. En un mes tenía una carrera más importante que esta.
El mismo día de la carrera, el 31 de diciembre, en “La Carrera Final”, descubrieron que lo habían envenenado, y no había sustituto, pero apareció un hombre misterioso, que era el que lo envenenó para que entrase el para llevarse todo el mérito.
Cuando empezó la carrera se paró de repent, y el hombre misterioso desapareció, porque Silvestre iba a correr la carrera, que estaba débil pero ganó la carrera. Al día siguiente murió.
El hombre misterioso era su hermano, que siempre la había guardado rencor.
Desde entonces esta carrera se llamó San Silvestre Salamantina.