Hace cincuenta y tres años que no corro, desde ese accidente que cambió mi vida y me llenó de miedo. Sin embargo, aquà estoy, desde hace un tiempo me estuve preparando, hoy corro en la San Silvestre Salmantina. Desde el punto de salida veo a toda la gente alrededor y aunque ellos no lo saben me acompañarán a volver a sentirme vivo. Comienza y mientras toca el aire en mi frente, siento que mis piernas se hacen más ligeras. Noto mis manos jóvenes y me veo de dieciséis de nuevo, mientras corro hacia la meta mi corazón late rápido no solo por el ejercicio también por la emoción. No tengo prisa en llegar, este es el premio que disfruto.