27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ya soy viejo para correr; tengo 128 años, si no recuerdo mal. Pero participé en la San Silvestre Salmantina más de ochenta años. Ganó mucha fama desde la primera vez que participé, se hizo internacional; venían corredores muy buenos, de todo el mundo. A los africanos no había quien los ganara. Pero bueno, yo nunca aspiré a ganar, me bastaba con llegar a la meta. No obstante, a mediados del siglo XXI la carrera añadió el apellido “Universal” a su título, y eso ya me dio mala espina. Demasiada gente en las calles. Babosas parlantes, algo parecido a algas móviles con la cabeza estrellada, masas gelatinosas llenas de ojos y bocas que aparecían y desaparecían sin orden ni concierto, pero dotadas de inteligencia… No es que yo sea racista, pero decidí retirarme el año en que ganó una especie de inmenso ciempiés. Que pongan varias categorías, por lo menos.