En el dorsal: 1957. 1957-2025, dos años que han marcado una etapa que no quiero aceptar que haya acabado.
Por primera vez me pondré tus zapatillas, siguiendo tu tradición de ponermelas justo antes de la carrera.
El pistoletazo de salida dispara los latidos de mi corazón, y ahí comienzo a sentir mis mejillas húmedas por las lágrimas que mis ojos derraman por tu partida.
Llegar a la Plaza Mayor hoy duele más porqué no estás tú a mi lado para cruzarla.
Aún no he llegado y ya puedo oír los vítores de la gente a otros corredores. Desean llegar, mientras que yo llevo temiendo este momento todo el día. Creo que al cruzar la meta me desprenderé de otro poco de ti.
Al caer al suelo he colapsado entre lágrimas y sollozos entorpeciendo a otros corredores. Quizá después me duelan las rodillas por la caída, ahora solo duele mi alma.