27 DE DICIEMBRE DE 2026

Corría el año 82. Mi meta era seguir ganando. Siempre he sido un mercenario de mis instintos, sin un plan de escape de mí mismo, buscando eternamente la gran revancha, ¿por qué salir de este túnel? Después de ser campeón del mundo tres años consecutivos, Lang me derrotó y me sentí acorralado. Gracias a Apollo, me dio otra oportunidad y conseguí ganarle. Me movía como un halcón y picaba como una cobra, pero necesitaba nuevos retos. Salamanca era mi destino, la ciudad de las ciencias, pero también la ciudad de los imposibles, del gran reto de los 10.000 metros. «Eye of the tiger» me acompañaba. Sabía que no sería fácil, no sentía las piernas. Pero corrí como el campeón que soy, como el hombre capaz de derrotar a la muerte en Vietnam, el especialista del máximo riesgo, un demolition man. Gracias Salamanca, gracias por redimirme. Era evasión o victoria.