Todos estábamos expectantes en la salida, muchos disfrazados, todos sonrientes, ninguno quieto. Más público que nunca. Entre el público faltaba yo. Este año animé desde el otro lado de la valla. Comencé con buen ritmo. «Alexa pon la música de los Jim Brothers». Me sentÃa fuerte. Grité «Â¡Ole, ole los caracoles!» ¡Seguà corriendo. Estaba vivo ¡AlegrÃa! ¡Ilusión!
Ya a punto de cruzar el puente, vi a las chicas del basket Avenida. Pasé a una, dos, y justo al ir a pasar a la tercera, me miró. No pude adelantarla. ¡Qué nervios! Tantos que hasta el móvil se me cayó.
No paré. No era momento de tropezar. Avanzamos. Risas, ánimos y miradas se alternaron. Ãbamos a acabar casi a la par. Yo seguÃa con el guapo subido, pero mientras dudaba si al iba a pedirle su número porque quizá la chica era algo más alta que yo, ella… me ganó.